VIVIENDAS ACCESIBLES

silla de ruedas
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A pesar del holgado excedente inmobiliario español, existen un limitado o escaso número de ellas que sean accesibles a la población con diversidad funcional.

Debemos de analizar de cuáles son nuestras necesidades básicas para acceder a una vivienda y que estas sean satisfechas en el acceso a la misma de personas con discapacidad.

Dicho excedente inmobiliario puede originar que nuestra población, crecimiento demográfico y posibilidades económicas, no son capaces de ocupar el elevado número de viviendas construidas.
Podemos observar que existen edificaciones vacías, que representan una carga económica y un despilfarro de recursos a las empresas y organismos que han realizado dichas construcciones sin analizar la oferta/demanda de las mismas antes de llevarlas a cabo.

Las empresas pretendían con cada nueva edificación, el no tener en cuenta de que tenían que ser accesibles y por razones como tener que meter 10 viviendas donde caben 7, ha sido necesario el estrangular espacios, realizar garajes que elevaban la cota de acceso (y por tanto a disponer escaleras en la entrada del edificio), asumiendo que las escaleras interiores se verían reducidas a la mínima expresión, a acortar alturas, a maximizar el número de habitaciones reduciendo sus superficies, a minimizar longitudes de rampas (lo que las convertían en una pista de salto de esquí) y un largo etcétera.

De esta forma, se perjudicaba a la accesibilidad desde el propio inicio del proyecto constructivo, obteniendo un resultado penoso hacia el colectivo de personas con diversidad funcional.

Por tanto había que mejorar dichas deficiencias no sólo en el diseño de los planos de construcción de la vivienda si no que para que todo fuese accesible es necesario la eliminación de todas las barreras que hacían imposible el acceso a las mismas al colectivo de personas con diversidad funcional.

Esto era una práctica apoyada por el cumplimiento de la ley o normas adecuadas a ello y se trabajaba para que estas personas tuvieran un acceso a la vivienda de forma digna y en igualdad de condiciones que el resto de las familias de la sociedad.

Debemos de conseguir de que lo que avanzamos en el desarrollo de un país, este sea equilibrado y donde cada escalón bien subido representa una meta alcanzada.

En consecuencia, las familias con algún componente de la misma con discapacidad deben ser exigentes con lo que demanda a la hora de adquirir una vivienda, hagan todo lo posible de que los arquitectos responsables de dicha construcción, los orienten adecuada y profesionalmente y de que unan esfuerzos por crear un producto digno y útil para todas las personas.

Hay que alcanzar un nivel de vida adecuado, ya que si reformáramos todo el parque de viviendas para hacerlas plenamente accesibles para todos, el sector de la construcción se movería, pero aún se moverían más las personas con discapacidad.

En definitiva, las instituciones públicas deben de cumplir los porcentajes de personas o familias con discapacidad que accedan a una oferta de viviendas ya que son los que deben de dar facilidades en el acceso de una vivienda digna a estas personas, facilitando la igualdad de oportunidades a todos los colectivos de la sociedad y así entidades como oportunidad accesible asesoren tanto a instituciones públicas como privadas, de cómo deben de ser las viviendas para que puedan ser habitadas por familias con diversidad funcional y poner en marcha las medidas necesarias en la eliminación de barreras que facilite la vida diaria a estas familias sin crearles impedimentos a la hora de realizar sus actividades de su vida diaria.

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