OCIO INCLUSIVO | accesiblidad

grupo de invidentes de senderismo
Grupo de invidentes de senderismo

Lo único que nos diferencia del mundo es que han desarrollado alguna discapacidad: física, psíquica o sensorial. Unos más graves que otros, pero nada más. Hay casi cuatro millones de españoles con algún tipo de discapacidad. Cuatro millones suman una de cada diez personas.

Todos coinciden en un punto: echan de menos una asistencia médica y psicológica más contundente para poder alcanzar el máximo nivel de competencia, autonomía personal y laboral. Por eso, se debe potenciar el ocio y el tiempo libre como un factor para la integración y la normalización de la vida de este colectivo.

El ocio, como un concepto en sí mismo, ha evolucionado hasta tal punto que hoy se entiende como un elemento fundamental y mediador en el desarrollo de cualquier persona sin olvidarnos de las
discapacitadas.

Nadie debe olvidar que el ocio es un derecho humano básico al que deben tener acceso todos los ciudadanos y por eso, nadie puede verse privado de él por razones ajenas a su propia voluntad.

Cada vez son más los servicios y programas que ofrecen actividades de ocio y tiempo libre para discapacitados. Aunque siguen siendo insuficientes: el tiempo libre continúa estando vacío, carente de actividades, privado de amigos, falto de ocupación, desprovisto de recursos y escaso de habilidades.

Por ello, las entidades públicas o privadas como oportunidad accesible deben seguir potenciando y desarrollando todo tipo de alternativas que cumplan el objetivo de la plena participación
en la comunidad de este colectivo.

Gracias a las actividades de tiempo libre, las personas discapacitadas aprenden a adaptarse según las normas sociales que se imponen en los lugares públicos; rechazan actividades de ocio no saludables o que no están aceptadas socialmente; respetan los turnos; comunican preferencias y necesidades; interactúan con la sociedad; aplican habilidades sociales, funcionales académicas y demuestran sus conocimientos y habilidades al resto del mundo.

Hay que conseguir de que disfruten de él de la forma más autónoma, gratificante y placentera posible y que no se le dé siempre un carácter utilitario. Si se respeta y consigue este espacio de ocio, afianzarán sus relaciones interpersonales y aprenderán a llevar a cabo actividades sin ningún tipo de exigencia ni obligación; disfrutarán de las actividades que elegirán a su libre albedrío y, así, libremente, serán ellos mismos los que se desarrollen personal y socialmente.

Teniendo en cuenta este principio de inclusión que está presente en la sociedad actual, el ocio de las personas con discapacidad debería tener las mismas características que el de cualquier otra persona, puesto que esta experiencia es igual de decisiva para el desarrollo integrar y el bienestar de todas las personas.

Para garantizar este ocio inclusivo, las instituciones o entidades como oportunidad accesible deben unir fuerzas para que las personas con algún tipo de discapacidad tengan las mismas
oportunidades de acceso a las mismas actividades que pueden disfrutar el resto de los mortales. Para que los unos puedan aprender de los otros y de esta forma construir un mundo más justo para todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*